Medellín, agosto 31 de 2026.- Cuando un niño nace con una cardiopatía congénita, recibir un diagnóstico oportuno y acceder a tratamiento especializado puede marcar la diferencia entre una vida con mayores posibilidades de desarrollo y un desenlace que pudo haberse evitado. En Colombia, de acuerdo con el Instituto Nacional de Salud, las cardiopatías congénitas están entre las malformaciones más frecuentes. Atender estas enfermedades requiere infraestructura de alta complejidad, tecnología especializada y, especialmente, talento humano con una formación que toma años.
Ese fue el desafío que comenzó a abordar la alianza entre el Hospital Infantil San Vicente Fundación y la Fundación Infantil Santiago Corazón, una relación que se consolidó desde 2014 y que tuvo uno de sus principales hitos con la creación de la Unidad Infantil Santiago Corazón, inaugurada el 14 de mayo de 2019.
La historia, sin embargo, comenzó varios años antes. Santiago Corazón trabaja desde 1988 por los niños con cardiopatías congénitas, a partir de la historia de Santiago Franco, quien nació en Medellín con una enfermedad cardíaca en una época en la que la infraestructura, la tecnología y los especialistas disponibles estaban orientados principalmente a la atención de adultos. La experiencia de su familia llevó a convertir esa pérdida en una causa que hoy continúa impactando la vida de niños en diferentes regiones del país.
En el caso del Hospital Infantil San Vicente Fundación, el punto de partida fue la necesidad de ampliar su capacidad para atender a niños con enfermedades cardiovasculares complejas. La institución contaba con atención cardiológica, pero no tenía una unidad de cuidado intensivo cardiovascular pediátrico ni una unidad de cuidado intermedio con las condiciones necesarias para atender este tipo de pacientes.
La respuesta fue construir un proyecto integral. Santiago Corazón acompañó el desarrollo de la infraestructura, la adquisición de tecnología biomédica y, con especial énfasis, en la formación del talento humano. Pediatras intensivistas, cirujanos cardiovasculares, anestesiólogos, personal de enfermería y perfusionistas participaron en capacitaciones para fortalecer las capacidades requeridas por un programa de esta complejidad.
La primera cirugía cardiovascular pediátrica se realizó el 8 de marzo de 2017, antes de la inauguración de la Unidad Infantil Santiago Corazón. Dos años después, la apertura de la unidad permitió consolidar una capacidad instalada de 16 camas para cuidado intensivo y un quirófano destinado a atender pacientes de alta complejidad.
Para Luisa Fernanda Muriel, directora ejecutiva de Santiago Corazón, la dimensión de esta alianza va mucho más allá de la construcción de un espacio físico. “Desde el principio entendimos que no se trataba únicamente de adecuar un espacio, sino de desarrollar un programa integral que incluyera infraestructura, tecnología biomédica, formación del talento humano y un modelo de atención de alta complejidad”.
El impacto de esa apuesta se refleja hoy en la capacidad que tiene el Hospital Infantil San Vicente Fundación para atender pacientes que llegan desde diferentes departamentos del país. Chocó, Córdoba, Caldas, Cesar y Atlántico hacen parte de los territorios de procedencia de pacientes que llegan en busca de atención cardiovascular especializada.
Desde la apertura de la unidad se han atendido cerca de 4.500 niños en los servicios de cardiología pediátrica. De ellos,700 en cuidados intensivos y 638 en cirugías cardiovasculares.
Detrás de cada cifra hay una historia familiar. Una de ellas es la de Ana Isabel, quien llegó al Hospital Infantil San Vicente Fundación luego de que su pediatra detectara dificultades en su peso. El ecocardiograma confirmó una cardiopatía congénita que requería cirugía. Para Sara Ruiz, su mamá, el diagnóstico estuvo acompañado de miedo e incertidumbre. La intervención se realizó pocos días después y, pese a la complejidad del procedimiento, Ana Isabel tuvo una recuperación favorable, tras cuatro días en cuidado intensivo y su posterior hospitalización.
“Sentí mucho miedo, pero gracias a Dios todo salió bien. En el Hospital estuvieron muy pendientes de mi niña y también de mí. Santiago Corazón ha seguido acompañándonos, atentos a sus citas y a todo el proceso. Ese apoyo ha sido muy importante para nosotros”, cuenta Sara.
La historia de Ana Isabel refleja el propósito que por una década ha inspirado esta alianza, pues. Detrás de la infraestructura, la tecnología y el talento humano está la posibilidad de que un niño con cardiopatía congénita acceda a atención especializada y que su familia encuentre acompañamiento integral durante uno de los momentos más retadores de su vida. Este apoyo también responde a las necesidades de las familias durante la atención, especialmente aquellas de escasos recursos o regiones apartadas que afrontan largas hospitalizaciones, mediante apoyos como transporte, hospedaje y alimentación, cuando lo requieren.
Una de las contribuciones más significativas de Santiago Corazón ha sido el fortalecimiento del talento humano. Ocho médicos del Hospital cursaron una maestría en Chile, mientras pediatras e intensivistas realizaron entrenamientos dentro y fuera del país. La alianza ha impulsado la especialización en cardiología pediátrica - incluyendo una médica graduada el año pasado -, consolidando un equipo preparado para responder a cardiopatías complejas y desarrollar estrategias como el cuidado cardiovascular en pacientes oncológicos.
El impacto de esta formación se refleja también en la capacidad del Hospital para asumir casos de mayor complejidad y seguir ampliando su oferta de atención cardiovascular pediátrica. El doctor Augusto Quevedo Vélez, médico pediatra, especialista en cuidado intensivo cardiovascular y líder de cuidado intensivo y cuidado intermedio, destaca el valor de este acompañamiento en la evolución del programa. “Uno a veces piensa en el equipo físico, en lo que aporta, pero el aporte de Santiago Corazón ha sido gigantesco en la capacitación y en la formación. Todo este apoyo ha sido, es y será fundamental para que sigamos atendiendo cada vez más niños y en mejores condiciones”.
La tecnología constituye otro de los pilares de esta relación. A lo largo de los años, Santiago Corazón ha contribuido con ventiladores de alto soporte, videolaringoscopios y otros equipos especializados para fortalecer la atención de los pacientes pediátricos. En esta línea se inscribe la donación más reciente, un intercambiador de calor para el servicio de cirugía cardiovascular, un equipo fundamental en los procedimientos que requieren circulación extracorpórea, ya que permite regular la temperatura de la sangre durante la intervención.
Este equipo refuerza la seguridad en cirugías complejas donde la circulación extracorpórea asume temporalmente las funciones del corazón y los pulmones. Este avance se suma a la consolidación tecnológica del Hospital, que ya incluye el desarrollo del programa ECMO con 19 pacientes atendidos. Así, San Vicente Fundación y Santiago Corazón reafirman que la tecnología alcanza su verdadero impacto cuando se combina con profesionales capacitados y un modelo de atención integral para los niños y sus familias.
Más de una década de trabajo conjunto demuestra que transformar la atención cardiovascular pediátrica requiere sumar capacidades, conocimiento y compromiso. Hoy, el Hospital Infantil San Vicente Fundación cuenta con una capacidad fortalecida para atender a niños de Antioquia y otras regiones del país, mientras Santiago Corazón mantiene su propósito de contribuir a que más niños con cardiopatías congénitas tengan una oportunidad de vida.