Medellín, junio de 2026.- La cuenta regresiva para la gran temporada internacional de fútbol de 2026 ya comenzó. Millones de aficionados alrededor del mundo volverán a reunirse frente al televisor para celebrar goles, contener la respiración en las definiciones por penales y vivir cada partido como si fuera una final. Lo que pocos saben es que esa montaña rusa emocional también puede tener consecuencias reales sobre el corazón.
Aunque para muchos el término "morirse de la emoción" parece una simple expresión popular, diversos estudios científicos han demostrado que los episodios de estrés y euforia extrema asociados a grandes eventos deportivos pueden aumentar el riesgo de infartos, arritmias e incluso desencadenar una condición conocida como síndrome del corazón roto. En la antesala de la temporada de fútbol, especialistas del Hospital San Vicente Fundación Medellín recuerdan que la relación entre las emociones intensas y la salud cardiovascular ha sido ampliamente documentada por la ciencia durante las últimas décadas. Investigaciones realizadas en diferentes torneos internacionales han evidenciado que la tensión, la expectativa y la euforia que acompañan algunos partidos pueden traducirse en un aumento real de las emergencias cardiovasculares, especialmente entre personas con factores de riesgo o antecedentes de enfermedad cardíaca.
Detrás de esta relación entre fútbol y corazón existe una explicación fisiológica que ayuda a entender por qué un partido puede convertirse en un factor de riesgo para algunas personas.
“Cuando una persona vive un partido con una carga emocional intensa, el organismo activa mecanismos similares a los que se ponen en marcha frente a una amenaza real. Se liberan hormonas del estrés que aumentan la frecuencia cardíaca, elevan la presión arterial y generan cambios que pueden afectar el funcionamiento normal del corazón. Y esto no es una teoría. Durante un importante torneo internacional de fútbol disputado en 2006 se registró un aumento significativo de las emergencias cardiovasculares, incluyendo infartos y arritmias. Años después, otro campeonato de fútbol de gran audiencia permitió confirmar un incremento del 3,7 % en las hospitalizaciones por infarto durante la competencia, y la mayor mortalidad intrahospitalaria se registró el día de la final. Además, el número de pacientes hospitalizados por infarto fue superior al compararlo con los mismos periodos de los años anteriores y posteriores al campeonato. Las personas con enfermedad cardíaca preexistente son particularmente vulnerables, porque las emociones intensas, ya sean de angustia o de euforia, pueden convertirse en un detonante de eventos cardiovasculares complejos”, explicó el doctor Jairo Gandara Ricardo, cardiólogo clínico del Hospital San Vicente Fundación Medellín.
Entre las manifestaciones más conocidas de la relación entre emociones intensas y salud cardiovascular se encuentra el llamado síndrome del corazón roto, una condición médica que evidencia el impacto que pueden tener ciertos episodios emocionales sobre el corazón.
Conocido científicamente como cardiomiopatía de Takotsubo, este síndrome se caracteriza por una disminución temporal de la capacidad de bombeo del corazón que suele aparecer después de episodios de estrés emocional o físico intenso. Aunque generalmente es reversible, sus síntomas pueden ser prácticamente indistinguibles de los de un infarto, incluyendo dolor en el pecho, dificultad para respirar y alteraciones en los exámenes cardíacos.
Lo más llamativo es que no solo las emociones negativas pueden desencadenarlo. La evidencia científica ha demostrado que la euforia extrema también puede generar respuestas fisiológicas similares. La celebración de un gol decisivo, una clasificación inesperada o una victoria en los últimos minutos pueden provocar una reacción cardiovascular tan intensa como la que ocurre durante momentos de angustia o tensión.
Para los especialistas, el corazón no distingue si la emoción proviene de la alegría o de la preocupación. Lo que realmente influye es la intensidad con la que el organismo experimenta ese momento. Por esta razón, eventos deportivos de alta carga emocional, representan escenarios en los que algunas personas pueden experimentar alteraciones cardiovasculares que requieren atención médica inmediata.
Sin embargo, los especialistas explican que el riesgo no depende únicamente de la intensidad emocional del partido. Algunos hábitos frecuentes durante los encuentros pueden aumentar aún más la carga sobre el sistema cardiovascular.
"Durante los partidos de fútbol solemos concentrarnos en la emoción del juego, pero hay otros factores que pueden aumentar significativamente el riesgo cardiovascular. El consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo, el abuso de bebidas energizantes o cafeína, la falta de sueño y la suspensión de tratamientos médicos son conductas que pueden potenciar los efectos que generan el estrés y la euforia sobre el corazón. Por eso, especialmente en personas con hipertensión, antecedentes cardíacos o trastornos de ansiedad, la recomendación es prepararse con anticipación, mantener sus controles médicos al día, tomar los medicamentos según lo indicado y evitar los excesos. También es fundamental reconocer las señales de alarma. Dolor opresivo en el pecho, dificultad para respirar, palpitaciones intensas, sudoración excesiva, mareo o pérdida de conciencia son síntomas que requieren atención médica inmediata y no deben atribuirse únicamente a los nervios o a la emoción del partido", agregó el especialista
Mientras millones de personas se preparan para disfrutar cada jugada, los especialistas del Hospital San Vicente Fundación Medellín recuerdan que la emoción y la salud no tienen por qué jugar en equipos contrarios. Disfrutar del fútbol, celebrar los triunfos y vivir intensamente cada encuentro es posible, siempre que el cuidado del corazón también haga parte del plan. Porque más allá del resultado de cualquier partido, la verdadera victoria está en proteger la salud cardiovascular.