Las urgencias que más atienden en diciembre: Hospital San Vicente Fundación advierte sobre quemaduras, traumas y consultas pediátricas

Durante la temporada de fin de año, el Hospital San Vicente Fundación Medellín identifica tres tipos de emergencias que concentran una parte importante de las atenciones en sus servicios. Se trata de las quemaduras por líquidos calientes, llama y pólvora, relacionadas con actividades domésticas y celebraciones; los accidentes de tránsito asociados a la falta de prevención y seguridad vial, así como a actividades asociadas al consumo de licor; y las consultas pediátricas por episodios de fiebre, infecciones respiratorias, caídas y deshidratación. Estos motivos de consulta reafirman la necesidad de fortalecer la prevención, la supervisión y el autocuidado para garantizar celebraciones más seguras para niños y adultos.

Cada diciembre, el país entra en una dinámica marcada por reuniones familiares, viajes y preparaciones culinarias que incrementan los riesgos de emergencia, especialmente las quemaduras por líquidos calientes al cocinar buñuelos y otros alimentos festivos, así como las lesiones por llama y pólvora que continúan afectando a niños y adultos. A este panorama se suman los traumatismos asociados a accidentes de tránsito, un fenómeno que preocupa a nivel global. La Organización
 
Mundial de la Salud (OMS) reporta que las colisiones viales causan cerca de 1,19 millones de muertes al año y son la principal causa de mortalidad entre jóvenes de 5 a 29 años. En Colombia, esta tendencia se acentúa en la temporada decembrina por el incremento de desplazamientos y el consumo de alcohol.

En urgencias pediátricas, el mayor motivo de consulta durante estas semanas corresponde a los cuadros febriles derivados de infecciones respiratorias, que aumentan con los cambios de clima y la circulación de virus. Expertos advierten que, aunque la mayoría de estos episodios son leves, la fiebre persistente, la dificultad para respirar o la deshidratación requieren valoración médica oportuna para evitar complicaciones.

En este contexto, el Hospital San Vicente Fundación Medellín comparte alertas y recomendaciones de sus especialistas, con especial énfasis en que la mayoría de estas emergencias pueden evitarse con medidas simples de supervisión y responsabilidad.

Aumento de quemaduras, una emergencia prevenible

La Unidad de Quemados del Hospital San Vicente Fundación Medellín, certificada como centro experto por la Sociedad Internacional para el Manejo de las Quemaduras (ISBI), atiende cada año cerca de 1.500 pacientes provenientes de distintos departamentos del país. Aunque las quemaduras por líquidos calientes son la causa más frecuente durante todo el año, en diciembre aumentan las situaciones relacionadas con la temporada. La preparación de alimentos con aceite caliente, el uso de pólvora, las velas encendidas cerca de materiales inflamables y las extensiones eléctricas defectuosas recalentadas por las decoraciones navideñas elevan el número de casos.

Durante estas semanas se incrementan los incidentes en el hogar y en actividades cotidianas. Se presentan cuando varias personas participan simultáneamente en la cocina, cuando los niños se acercan sin supervisión a recipientes calientes o cuando se manipulan líquidos a altas temperaturas en medio de reuniones familiares o con personas en estado de alicoramiento. La institución recuerda que la mayoría de estos eventos pueden evitarse con acciones sencillas como mantener a los menores alejados de la cocina, revisar la temperatura antes de servir y evitar cocinar después de consumir alcohol.

“Más del 90% de las quemaduras que atendemos son prevenibles. Son eventos que ocurren en segundos, pero dejan consecuencias de por vida. Un sartén con el mango hacia afuera, una olla de agua caliente al alcance de un niño, una extensión defectuosa o una chispa de pólvora parecen situaciones cotidianas, pero pueden terminar en hospitalizaciones largas, cirugías complejas y secuelas permanentes. La prevención, especialmente en esta temporada, es la herramienta más efectiva para evitar lesiones graves”, señala el Dr. Hidalgo Vélez Sierra, líder de la Unidad de Quemados del Hospital San Vicente Fundación Medellín.
 
Trauma cerrado y accidentes en adultos, riesgos que pueden pasar desapercibidos

En urgencias de adultos, una proporción importante de los casos graves podría evitarse con medidas básicas. Los accidentes de tránsito siguen siendo la principal causa de trauma contundente, sobre todo en motociclistas. A esto se suman las caídas de altura asociadas al consumo de alcohol o sustancias psicoactivas y las lesiones originadas en riñas o situaciones de violencia, que también se incrementan durante esta temporada.

El doctor Alejandro Marín Valencia, líder de Urgencias de Adultos del Hospital San Vicente Fundación Medellín, señala que muchos de estos eventos están relacionados con la falta de elementos de protección, decisiones impulsivas o actividades realizadas sin condiciones mínimas de seguridad. Reconocer cuándo es necesario consultar es fundamental. Un golpe fuerte puede parecer menor al no dejar una herida visible, pero aun así generar daños internos de gravedad. Dolor persistente, dificultad para respirar, mareos, cambios neurológicos tras un golpe en la cabeza, moretones extensos o vómito continuo son señales que ameritan atención inmediata.

“Un trauma puede verse simple por fuera, pero ser grave por dentro. Si después de un golpe aparece dificultad para respirar, dolor que empeora, mareo, vómito o cualquier síntoma fuera de lo habitual, es necesario acudir de inmediato al servicio de urgencias. Todo sangrado activo debe valorarse sin demora. Y aunque no haya señales evidentes, cualquier trauma cerrado en el abdomen, la cabeza o el tórax necesita evaluación médica, porque puede comprometer órganos vitales sin que la persona lo note al principio. La prevención marca la diferencia al conducir a velocidad moderada, salir con tiempo, evitar distracciones como el celular, respetar las normas de tránsito y usar siempre casco y protecciones para reducir de forma significativa el riesgo de lesiones graves”, afirma el doctor Marín.

Lo que los padres deben saber para manejar urgencias pediátricas

La enfermedad de un niño genera preocupación y con frecuencia lleva a buscar atención inmediata. Sin embargo, muchas de las consultas más frecuentes, como la fiebre, las infecciones respiratorias, el vómito, la diarrea o los pequeños golpes, pueden manejarse en casa con cuidados básicos. La doctora Lina Galvis Gómez, líder de Pediatría y Subespecialidades del Hospital Infantil San Vicente Fundación, explica que la mayoría de episodios de fiebre son virales y se resuelven solos en los primeros días. Recomienda medir la temperatura con un termómetro adecuado, ofrecer líquidos con regularidad, evitar el exceso de abrigo y administrar la dosis correcta de acetaminofén según la indicación del pediatra.

En casos de gripa o tos, los lavados nasales y ofrecer alimentos en pequeñas porciones ayudan a mejorar el bienestar del menor. Cuando hay vómito o diarrea, lo esencial es mantener la hidratación con suero oral en cantidades pequeñas y preferiblemente frío para facilitar su tolerancia.La especialista insiste en reforzar la prevención durante la temporada decembrina, cuando aumentan las quemaduras por líquidos calientes —mucho más frecuentes que las causadas por pólvora— y los traumas por caídas en niños pequeños. Evitar dejar a los bebés solos en superficies elevadas, no usar caminadores y garantizar el uso de casco en bicicleta, patines o moto reduce de manera significativa el riesgo de lesiones.

“Los padres deben acudir a urgencias cuando el niño tiene dificultad para respirar, presenta confusión, cambios en el comportamiento, convulsiones, está demasiado dormido, no puede sostenerse en pie o cuando la fiebre dura más de tres días en menores de un año o más de cinco días en niños mayores; también cuando no puede beber líquidos, vomita repetidamente en poco tiempo, muestra signos de deshidratación, tiene sangre en las deposiciones, en el vómito u orina, orina muy poco, lleva más de catorce días con diarrea, es un bebé menor de tres meses o tiene una enfermedad grave o tratamiento que debilita su sistema inmune. Los episodios leves de fiebre, vómito o diarrea que no presentan estas señales de alarma pueden manejarse en casa con hidratación y observación, lo que permite usar de forma adecuada el servicio de urgencias”, señala la doctora Galvis.

El Hospital San Vicente Fundación Medellín insiste en que la prevención es la herramienta más eficaz para evitar emergencias durante la temporada de fin de año. Muchas de las atenciones que aumentan en diciembre, como quemaduras, caídas, traumas y accidentes de tránsito, pueden reducirse con medidas simples, mayor supervisión y decisiones responsables. La institución invita a las familias a disfrutar las celebraciones con prudencia y a mantenerse atentas a cualquier signo de alarma, recordando que ningún festejo vale más que el bienestar y la vida de las personas.
 

 

   

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