Medellín, febrero de 2026
Colombia registra actualmente una tasa de donación de 7,4 donantes por millón de habitantes, según el Ministerio de Salud y Protección Social. Aunque miles de personas esperan un órgano que les permita seguir viviendo, la disponibilidad sigue siendo limitada frente a la demanda. En este contexto, el Hospital Infantil San Vicente Fundación invita a reflexionar sobre la importancia de la donación y el acceso oportuno a estos procedimientos de alta complejidad.
En el Día Mundial del Trasplante de Órganos y Tejidos, la institución destaca la reapertura de su programa de trasplante hepático pediátrico, ampliando la atención para niños con enfermedades hepáticas graves en Antioquia y el noroccidente del país. La reactivación del programa responde a una necesidad regional, ya que Antioquia concentra una alta carga de enfermedades hepáticas en la población infantil. Como Hospital de cuarto nivel y centro de referencia, la institución recibe pacientes no solo del departamento, sino también de otras zonas del país.
“En nuestra región existe una necesidad significativa de trasplante hepático pediátrico. La reapertura del programa fortalece la capacidad resolutiva del Hospital, nos permite responder a una demanda histórica y ofrecer un maneįo integral de alta compleįidad, con un equipo multidisciplinario preparado para brindar a estos niños una verdadera oportunidad de vida”, explica la Dra. María del Pilar Gómez Navas, gastroenteróloga pediátrica y líder clínica del Programa de Trasplante Hepático Pediátrico del Hospital Infantil San Vicente Fundación.
Un trasplante hepático es un procedimiento quirúrgico mediante el cual se extirpa un hígado que ha perdido su funcionamiento adecuado y se reemplaza por un órgano sano de un donante fallecido o por una parte de hígado proveniente de un donante vivo. El hígado, que es el órgano interno más grande del cuerpo, cumple funciones esenciales para la vida, ya que procesa nutrientes, medicamentos y hormonas, produce bilis necesaria para la absorción de grasas, colesterol y vitaminas liposolubles, fabrica proteínas fundamentales para la coagulación sanguínea, elimina bacterias y toxinas de la sangre y regula las respuestas inmunitarias que ayudan a prevenir infecciones. Cuando el hígado falla, el organismo pierde la capacidad de realizar estas funciones esenciales y, en niños, esto puede traducirse en sangrados, infecciones graves, desnutrición, retraso en el crecimiento y, en los casos más severos, en un alto riesgo de muerte.
A diferencia de los adultos, en quienes el trasplante hepático suele estar asociado a cirrosis derivada de la ingesta excesiva de alcohol o a esteatohepatitis secundaria a obesidad y síndrome metabólico, en la población pediátrica las causas son principalmente congénitas, metabólicas o tumorales. La atresia biliar es la principal indicación de trasplante hepático en niños tanto en Colombia como en el mundo. También son frecuentes las enfermedades metabólicas de origen genético, como la enfermedad de Wilson, que tiene una carga importante en Antioquia, así como la falla hepática aguda, tumores como el hepatoblastoma y patologías autoinmunes en adolescentes. En los casos de falla hepática aguda, el tiempo es determinante, ya que estos pacientes pueden ser clasificados como urgencia cero nacional, lo que les otorga prioridad máxima en la asignación de órganos debido al alto riesgo de mortalidad en cuestión de horas o días.
“Uno de los principales retos del trasplante hepático pediátrico es la escasez de donantes y la necesidad de que el órgano sea compatible en tamaño y condiciones con cada niño, lo que puede prolongar significativamente los tiempos de espera. A diferencia de otras enfermedades, en la insuficiencia hepática no existe un tratamiento que reemplace de manera prolongada la función del hígado mientras llega el órgano, por lo que el estado del paciente puede deteriorarse con rapidez. En el Hospital Infantil San Vicente Fundación trabaįamos para reducir esos tiempos cuando es posible mediante el trasplante con donante vivo, una alternativa que permite planear la cirugía en meįores condiciones clínicas y aumentar las probabilidades de éxito, gracias a la capacidad de regeneración del hígado y a la experiencia de nuestro equipo multidisciplinario,” agrega la doctora Gómez.
Frente a estos retos, el proceso en el Hospital está diseñado para brindar una atención estructurada y oportuna desde el momento en que se determina que el trasplante es el único tratamiento eficaz. A partir de allí, el niño y su familia ingresan a una ruta integral que incluye valoración por gastroenterología pediátrica, cirugía de trasplantes, anestesiología, cuidado intensivo, nutrición, psiquiatría, trabajo social y otras especialidades según cada caso. Además del abordaje clínico, la institución ofrece acompañamiento permanente, seguimiento cercano y canales directos de comunicación para resolver dudas o atender complicaciones de manera oportuna. Gracias a este modelo de atención multidisciplinario, un trasplante hepático exitoso puede ofrecer una sobrevida superior al 80%, con estándares comparables a los internacionales, permitiendo que los niños retomen su vida escolar, continúen su crecimiento y desarrollen su proyecto de vida con seguimiento médico, pero sin que el trasplante sea una limitante para su futuro.
En el marco del Día Mundial del Trasplante de Órganos y Tejidos, el Hospital Infantil San Vicente Fundación hace un llamado a padres y cuidadores para que reconozcan de manera temprana los signos de alerta de enfermedad hepática en niños, entre ellos la coloración amarilla en la piel y los ojos conocida como ictericia, el abdomen muy distendido, los sangrados frecuentes o moretones inexplicables, la fatiga extrema o el retraso en el crecimiento y, en recién nacidos, las deposiciones claras o la orina muy oscura.
Con la reapertura de su programa, la institución fortalece la atención de alta complejidad en salud infantil y reafirma su compromiso con la vida y con las familias que enfrentan enfermedades hepáticas graves. En esta fecha conmemorativa, la institución reitera que la donación de órganos es un acto solidario que salva vidas y que cada donante puede convertirse en una segunda oportunidad para un niño.