Expertos alertan sobre aumento de quemaduras laborales en Colombia y hacen llamado urgente a la prevención

Medellín, mayo de 2026.- La accidentalidad laboral en Colombia continúa como un problema de gran escala y alto impacto económico. Según la Federación de Aseguradores Colombianos - Fasecolda -, en 2025 el país registró 529.087 accidentes de trabajo, lo que equivale a más de 1.449 casos diarios. De estos, se estiman 5.150 accidentes graves y 433 muertes asociadas a siniestros laborales. En este contexto, las quemaduras graves mantienen una tendencia al alza y se consolidan como uno de los eventos más costosos y complejos para el sistema de salud, por su impacto laboral, psicológico y social. 

Este fue el foco del encuentro académico liderado por la Unidad de Quemados del Hospital San Vicente Fundación Medellín, que reunió a expertos en diferentes áreas para analizar cómo articular la prevención, la atención médica y la rehabilitación. Los especialistas coinciden en que la mayoría de estos accidentes son graves, pero prevenibles, y que afectan principalmente a trabajadores de sectores operativos.

Las cifras presentadas durante el simposio evidencian una tendencia sostenida. A partir de un análisis estadístico del total de accidentes graves registrados en el país, se estima que en 2025 se presentarían cerca de 3.450 casos de quemaduras laborales en Colombia. “Para nosotros, lo más importante es la prevención. El aumento de casos de quemaduras en accidentes laborales nos llevó a realizar este simposio, con el objetivo de fortalecer la gestión del riesgo en las empresas. Las quemaduras por llama y por electricidad son las que atendemos con más frecuencia, pero también atendemos casos en oficinas asociados a fallas en cables o equipos. Cuando estos eventos ocurren, es fundamental que la atención sea inmediata. En el Hospital San Vicente Fundación Medellín contamos con una Unidad de Quemados con la experiencia, la tecnología y el equipo humano necesario para brindar un manejo integral y oportuno”, afirmó el doctor Hidalgo Vélez, líder de la Unidad de Quemados del Hospital.

Al analizar por sectores, la industria manufacturera concentró el mayor número de accidentes laborales, con cerca de 83.298 casos en 2025. Le siguieron la agricultura, con 35.750 accidentes, y la minería, con 15.471 reportes. En cuanto a las causas de quemaduras, predominan las de origen térmico - por líquidos calientes y exposición a llama -, seguidas por las eléctricas y químicas. Este panorama evidencia la diversidad de riesgos en los entornos laborales, desde procesos industriales hasta fallas en infraestructura básica.

Este panorama refuerza la necesidad de abordar las quemaduras laborales de manera integral, no solo desde la atención clínica, sino también desde la prevención, la rehabilitación y el acompañamiento al trabajador. Los expertos coinciden en que una respuesta efectiva requiere del compromiso articulado entre empresas, sistema de salud y autoridades, con acciones que van desde la identificación temprana de riesgos hasta la atención oportuna y el seguimiento posterior a los pacientes. Así, el fortalecimiento de las capacidades institucionales y la cultura de seguridad se convierten en factores clave para reducir la ocurrencia y el impacto de estos eventos.

Los datos analizados por la Unidad de Quemados del Hospital San Vicente Fundación Medellín evidencian que, durante 2025, se atendieron 109 casos de pacientes con quemaduras por accidentes laborales. La mayoría presentaron compromisos de menor extensión, con el 78% de los casos concentrados en lesiones inferiores al 10% de la superficie corporal total, ubicados en zonas especiales. En este grupo, las áreas más afectadas fueron los miembros superiores, seguidos por miembros inferiores y cabeza y cuello, lo que refleja la alta exposición de estas zonas en actividades operativas. A medida que aumenta la extensión de la quemadura, los casos disminuyen de forma significativa, con solo un 15% entre el 10% y 19% de compromiso corporal y porcentajes inferiores en rangos superiores. En estos casos más severos, se observa una mayor dispersión en las zonas afectadas, incluyendo tronco y lesiones múltiples, especialmente de origen eléctrico. 

Este comportamiento confirma que, aunque la mayoría de eventos son de menor extensión, persisten casos complejos que requieren atención especializada, particularmente cuando comprometen múltiples regiones del cuerpo o están asociados a mecanismos de alto riesgo como la electricidad. Es importante tener en cuenta que las quemaduras no solo afectan la salud física y emocional de los pacientes, sino que también inciden directamente en su capacidad productiva en el corto, mediano y largo plazo, generando un impacto significativo en su entorno social y laboral.

“Las quemaduras más frecuentes que estamos atendiendo son por llama o explosión y afectan principalmente manos, cara y tórax, lo que tiene un impacto directo en la calidad de vida y en la posibilidad de que las personas regresen a su trabajo. Hoy estamos viendo un aumento importante de casos, incluso en sectores como hoteles y restaurantes, donde el crecimiento de la actividad también implica mayores riesgos. Por eso, es fundamental que las empresas fortalezcan la prevención, capaciten a sus trabajadores y revisen sus protocolos de seguridad. Pero cuando el accidente ocurre, la clave es actuar de inmediato, garantizar una atención de urgencias adecuada y remitir a centros especializados que cuenten con experiencia en el manejo integral del paciente, incluyendo la rehabilitación desde etapas tempranas. Además, es indispensable asegurar la afiliación al sistema de seguridad social, porque los trabajadores informales son los más vulnerables en estos casos”, afirmó el doctor Juan Carlos Parra Peláez, jefe del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital San Vicente Fundación Medellín.

El encuentro concluyó con un llamado a fortalecer la educación, el cumplimiento de las normas de seguridad y la gestión efectiva del riesgo como pilares para enfrentar esta problemática. Los expertos coincidieron en que avanzar en estos frentes no solo permite reducir la ocurrencia de accidentes, sino también salvar vidas y evitar costos millonarios para el sistema de salud y para el país.
 

 

 

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