Medellín, julio de 2026.- El cáncer es una de las principales causas de mortalidad durante la infancia y la adolescencia. Aunque el cáncer más frecuentes en esta población son las leucemias y los tumores del sistema nervioso central, existe un grupo de enfermedades poco comunes que representan un enorme desafío por su agresividad y porque, en muchos casos, sus primeros síntomas se confunden con molestias habituales del crecimiento o con lesiones propias de la actividad física. Se trata de los sarcomas, un tipo de cáncer que puede comprometer los huesos o los tejidos blandos y cuya detección temprana puede marcar la diferencia entre conservar la vida, preservar una extremidad y lograr una recuperación con buena calidad de vida.
En el marco del Día Internacional del Sarcoma, el Hospital Infantil San Vicente Fundación hace un llamado a padres, cuidadores y profesionales de la salud para prestar atención a síntomas que, en muchas ocasiones, pueden confundirse con molestias propias del crecimiento o con lesiones deportivas. Aunque los sarcomas son tumores poco frecuentes en niños y adolescentes, su comportamiento suele ser agresivo y el diagnóstico temprano puede marcar una diferencia significativa en el pronóstico y las posibilidades de tratamiento.
La experiencia del Hospital Infantil San Vicente Fundación evidencia la necesidad de fortalecer el reconocimiento oportuno de esta enfermedad. Entre 2023 y 2025, la institución atendió 270 pacientes con diagnóstico de sarcoma, de los cuales 77 corresponden a población infantil y adolescente y 193 a adultos. Solo en 2025 se han atendido 133 pacientes, incluidos 42 menores de edad, cifras que reflejan la importancia de contar con equipos especializados para el diagnóstico y tratamiento de este tipo de tumores.
"Los sarcomas son tumores malignos del sistema musculoesquelético que pueden afectar los huesos o los tejidos blandos. Uno de los principales desafíos es que sus primeros síntomas suelen confundirse con golpes o dolores habituales de la infancia. Cuando logramos detectarlos en etapas tempranas, la supervivencia puede superar el 80 por ciento. En cambio, si el paciente consulta cuando la enfermedad ya hizo metástasis, especialmente hacia los pulmones, las posibilidades de supervivencia disminuyen de manera importante. Por eso, es fundamental no subestimar un dolor que persiste o una masa que crece rápidamente", afirma el doctor Jorge Eduardo López Valencia, ortopedista oncólogo de San Vicente Fundación.
Precisamente, el mayor desafío para detectar un sarcoma a tiempo es que sus primeras manifestaciones suelen confundirse con situaciones comunes de la infancia. Un golpe jugando fútbol, una caída o los llamados "dolores de crecimiento" pueden hacer que las familias esperen varios días antes de consultar, retrasando un diagnóstico que, en este tipo de cáncer, puede ser determinante para el pronóstico.
Por ello, los especialistas recomiendan que todo niño o adolescente con dolor persistente durante más de una semana, sin una causa clara o que no mejora con reposo y las medidas habituales, sea valorado por un profesional de la salud. La aparición de una masa que aumenta de tamaño rápidamente, especialmente si supera los cinco centímetros, también requiere una evaluación médica, incluso cuando no produce dolor.
"La rodilla es el sitio donde vemos cerca del 70 por ciento de los sarcomas óseos en niños y adolescentes. Es una de las zonas de mayor crecimiento del cuerpo, pero también donde ocurren la mayoría de los golpes durante la práctica deportiva, por lo que es frecuente que los primeros síntomas se confundan con una lesión común. Si después de varios días de reposo el dolor continúa, el niño empieza a proteger la extremidad, presenta dificultad para caminar o aparece una masa de rápido crecimiento, no debemos asumir que se trata de dolores de crecimiento. En estos casos es necesario realizar estudios iniciales, como una radiografía o una ecografía, y, si persiste la sospecha, remitir al paciente al especialista para continuar el proceso diagnóstico", agregó el doctor López.
Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento debe iniciarse en centros con experiencia en el manejo de este tipo de tumores, donde diferentes especialidades trabajen de manera articulada desde el primer momento. En el Hospital Infantil San Vicente Fundación, los niños y adolescentes con sarcoma reciben atención a través de un equipo interdisciplinario conformado por ortopedia oncológica, oncología pediátrica, cirugía infantil, radiología especializada en sistema musculoesquelético, rehabilitación, psicología, psiquiatría, trabajo social y otras especialidades que acompañan al paciente y a su familia durante todo el proceso.
Uno de los mayores diferenciales del Hospital es su Banco de Tejidos, un recurso que hace posible realizar cirugías de salvamento de extremidad en muchos pacientes con sarcoma óseo. Gracias a la disponibilidad de injertos óseos provenientes de donación humana y procesados bajo estrictos estándares de calidad y seguridad, los especialistas pueden reconstruir el segmento afectado después de retirar el tumor, ofreciendo una alternativa que preserva la extremidad y favorece una mejor funcionalidad. En muchos casos, este recurso permite evitar amputaciones que años atrás eran la única opción de tratamiento.
El tratamiento del sarcoma infantil no solo busca controlar la enfermedad. También procura preservar la extremidad siempre que sea posible y recuperar la mayor funcionalidad para que los niños y adolescentes puedan retomar sus actividades cotidianas y mantener su calidad de vida. En este propósito, el Banco de Tejidos del Hospital Infantil San Vicente Fundación representa un apoyo fundamental al ofrecer alternativas de reconstrucción que, en muchos casos, permiten evitar una amputación.
En el Día Mundial del Sarcoma, el llamado de los especialistas es a no normalizar un dolor persistente ni atribuir automáticamente una masa a un golpe o a dolores propios del crecimiento. Aunque los sarcomas son poco frecuentes, reconocer estas señales y consultar de manera oportuna puede marcar la diferencia entre un diagnóstico temprano y una enfermedad detectada en etapas avanzadas.