Cirugía de Parkinson transforma la vida de pacientes en el Hospital San Vicente Fundación Medellín

Medellín, abril de 2026. - En Colombia, miles de personas conviven con la enfermedad de Parkinson, un trastorno neurodegenerativo que no solo compromete el movimiento, sino también la salud mental, el sueño y la vida cotidiana. El Hospital San Vicente Fundación Medellín se consolida como uno de los centros de alta complejidad en el país que ofrece alternativas quirúrgicas avanzadas capaces de transformar significativamente la vida de los pacientes con esta enfermedad.

La enfermedad de Parkinson, considerada la segunda patología neurodegenerativa más frecuente después de la demencia, se caracteriza por la pérdida progresiva de dopamina en el cerebro. Esto se traduce en síntomas como temblor, rigidez, lentitud en los movimientos y dificultades para caminar. Sin embargo, su impacto va más allá, pues la depresión, ansiedad, trastornos del sueño, dolor crónico y deterioro cognitivo hacen parte de un “iceberg” de síntomas no visibles que afectan profundamente la calidad de vida.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la prevalencia de esta enfermedad se ha duplicado en los últimos 25 años y, en 2019, superaba los 8,5 millones de personas en el mundo. En Colombia, entre 2016 y 2020 se atendieron más de 148.000 pacientes con este diagnóstico, según datos del Ministerio de Salud y Protección Social.

Una alternativa cuando los medicamentos no son suficientes

Aunque el tratamiento inicial del Parkinson es farmacológico, hay un punto en la evolución de la enfermedad en el que los medicamentos dejan de ser suficientes. Es allí donde la cirugía se convierte en una opción. “Cuando los pacientes empiezan a tener fluctuaciones motoras, múltiples tomas de medicamentos y pérdida de efectividad del tratamiento, se evalúa la posibilidad de una intervención quirúrgica”, explica el neurocirujano funcional Jonathan Ricardo de la Cruz Pabón, neurocirujano y subespecialista en neurocirugía funcional del Hospital San Vicente Fundación Medellín.

El procedimiento más avanzado es la estimulación cerebral profunda, una técnica que consiste en implantar electrodos en áreas específicas del cerebro para modular la actividad neuronal mediante impulsos eléctricos. Estos electrodos se conectan a un dispositivo, similar a un marcapasos, que se ubica bajo la piel y regula la estimulación.

A diferencia de las cirugías ablativas del pasado, esta tecnología no afecta el tejido cerebral, sino que ajusta su funcionamiento. “Permite ver resultados clínicos casi inmediatos en los síntomas motores, como el temblor o la rigidez”, señala el especialista.

Cirugía y atención multidisciplinaria

Se trata de un procedimiento de alta complejidad que requiere un equipo médico altamente especializado. La cirugía se realiza con el paciente despierto, lo que permite evaluar en tiempo real la respuesta a la estimulación y ajustar con precisión la intervención.

El abordaje en el Hospital San Vicente Fundación Medellín, involucra un equipo multidisciplinario que incluye neurología, neurocirugía, psiquiatría, psicología, neuropsicología, rehabilitación, trabajo social, anestesiología y otras especialidades. Este enfoque integral permite seleccionar adecuadamente a los pacientes y acompañarlos antes, durante y después del procedimiento.
 
Desde 2021, el hospital ha venido consolidando este programa quirúrgico, con decenas de pacientes intervenidos, en una línea de atención que exige infraestructura, experiencia clínica y coordinación entre múltiples disciplinas.

Tecnología que mejora la calidad de vida

Los dispositivos implantados pueden ser recargables o no recargables. En el caso de los primeros, requieren una carga semanal y su vida útil puede ser de hasta 15 años, lo que reduce la necesidad de nuevas cirugías. Los electrodos, por su parte, permanecen de manera permanente en el cerebro. Pero más allá de la tecnología, el impacto real se mide en la vida diaria de los pacientes. “Esta cirugía no cura la enfermedad, pero sí mejora la calidad de vida de forma significativa. Los pacientes vuelven a comer sin dificultad, a caminar, a salir a la calle sin sentirse limitados. Recuperan su autonomía”, afirma De la Cruz Pabón.

En el marco del Día Mundial del Parkinson, los especialistas hacen un llamado a la consulta oportuna y al acceso a tratamientos integrales. Aunque la enfermedad no tiene cura, sí existen alternativas médicas, quirúrgicas y de rehabilitación que pueden cambiar radicalmente su curso.

La evidencia internacional también respalda estos avances. Intervenciones como la estimulación cerebral profunda y la rehabilitación pueden reducir los síntomas, mejorar el funcionamiento y aliviar la carga tanto para los pacientes como para sus cuidadores, un avance en la atención de alta complejidad que abre una puerta de esperanza para quienes enfrentan esta enfermedad.
 

 

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