El carcinoma de células renales (CCR) representa aproximadamente el 90% de las neoplasias malignas originadas en el riñón y constituye una de las principales neoplasias urológicas del adulto. En Colombia, la incidencia del cáncer renal ha mostrado un incremento progresivo durante las últimas décadas, asociado al envejecimiento poblacional, la transición epidemiológica y el mayor acceso a métodos diagnósticos por imagen.
Datos del Instituto Nacional de Cancerología y del Observatorio Nacional de Cáncer evidencian un aumento sostenido en incidencia y prevalencia durante los periodos 2007-2011, 2012-2016 y 2017-2021, especialmente en hombres mayores de 50 años.
Factores de riesgo asociados
Entre los factores de riesgo modificables con mayor evidencia se encuentran:
Tabaquismo
Obesidad y sobrepeso
Hipertensión arterial
Enfermedad renal crónica y diálisis prolongada
Exposición ocupacional a solventes orgánicos, cadmio, asbestos y derivados del petróleo
Sedentarismo y síndrome metabólico
Los factores no modificables incluyen edad avanzada, sexo masculino, antecedentes familiares y síndromes hereditarios como enfermedad de Von Hippel-Lindau, síndrome de Birt-Hogg-Dubé, carcinoma papilar hereditario y esclerosis tuberosa.
Desde el punto de vista molecular, las mutaciones del gen VHL continúan siendo determinantes en la fisiopatología del carcinoma de células claras.
Presentación clínica y diagnóstico
El cáncer renal continúa considerándose un “tumor silente”, dado que gran parte de los pacientes permanece asintomática en estadios tempranos. Actualmente, más del 50% de los diagnósticos se realizan incidentalmente durante estudios de imagen solicitados por otras causas.
Cuando existen manifestaciones clínicas, la hematuria constituye el síntoma más frecuente. Puede presentarse de forma microscópica o macroscópica, generalmente intermitente e indolora. Otros síntomas incluyen dolor lumbar persistente, masa palpable y síntomas constitucionales como pérdida de peso, anorexia, fiebre prolongada y fatiga.
La tríada clásica —hematuria, dolor lumbar y masa palpable— aparece actualmente en menos del 10% de los casos y suele indicar enfermedad avanzada.
Tratamiento y avances terapéuticos
La cirugía continúa siendo el estándar terapéutico en enfermedad localizada. El desarrollo de técnicas laparoscópicas y robóticas ha permitido disminuir morbimortalidad perioperatoria, sangrado y estancia hospitalaria.
Las terapias ablativas, incluyendo crioterapia y radiofrecuencia, representan alternativas para pacientes seleccionados no candidatos a cirugía convencional.
En enfermedad metastásica, el tratamiento sistémico ha evolucionado significativamente con el desarrollo de terapias dirigidas contra VEGF e inmunoterapia. Las combinaciones de inhibidores de checkpoint inmunológico con terapias antiangiogénicas han demostrado beneficios relevantes en supervivencia global y tasas de respuesta tumoral.
Retos en salud pública
Persisten desafíos importantes relacionados con diagnóstico tardío, subregistro epidemiológico y acceso desigual a terapias especializadas. La educación médica continua y la identificación temprana de signos de alarma siguen siendo fundamentales para optimizar el pronóstico de los pacientes.
El fortalecimiento de rutas diagnósticas oportunas y el abordaje multidisciplinario continúan siendo pilares esenciales en el manejo integral del cáncer renal en Colombia.