La artritis reumatoide es una enfermedad sistémica de origen autoinmune que afecta principalmente las articulaciones. También puede causar inflamación en otros órganos y predisponer a enfermedad cardiovascular y aterosclerosis. Lo anterior quiere decir que, es una enfermedad en la que las defensas del cuerpo atacan por error células, tejidos y órganos, causando dolor e inflamación.
Su tratamiento debe estar enfocado en controlar todas las manifestaciones y consecuencias de la enfermedad, incluyendo la inflamación, cambios en la anotomia de las articulaciones, la pérdida de capacidad funcional y las comorbilidades.
¿Es posible hacer ejercicio?
Históricamente a los pacientes con artritis reumatoide se les recomendaba reposo para “evitar el daño articular”. Hoy la evidencia científica ha demostrado lo contrario: la inactividad es más peligrosa que el movimiento.
La actividad física ayuda a regular el sistema inmune, lo que sirve para estabilizar la enfermedad. Además, es un tratamiento no farmacológico que no requiere trámites administrativos para su autorización. Está disponible donde y cuando tú quieras, y lo más importante es que, si haces ejercicio de forma regular, podrás reducir el dolor, la rigidez, la debilidad, la fatiga y la discapacidad que a menudo se asocian con la enfermedad.
El tipo de ejercicio debe adaptarse a cada paciente; en general, se recomienda que sea de bajo impacto, como la natación, el caminar o la bicicleta estática, y que se incorporen ejercicios de fortalecimiento muscular y de flexibilidad.
Mitos y realidades del ejercicio en artritis reumatoide
Mito: El ejercicio desgasta las articulaciones inflamadas. Realidad: El ejercicio fortalece los músculos de soporte, reduciendo la carga y presión sobre la articulación.
Mito: Si tengo una crisis debo guardar reposo. Realidad: El reposo prolongado aumenta la rigidez. Se recomienda movilidad suave y evitar el alto impacto.
Mito: El ejercicio intenso aumenta la inflamación. Realidad: El ejercicio regular tiene un efecto antiinflamatorio.
Mito: Caminar es suficiente actividad física. Realidad: Caminar ayuda y se requiere entrenamiento de fuerza para combatir el desgaste del cuerpo por la enfermedad.
Mito: Si hay daño en las radiografías, es contraindicación para las pesas. Realidad: El entrenamiento de fuerza moderado y adaptado es seguro incluso cuando hay daño estructural.
El movimiento es medicina. Cada paso cuenta para mantener tus articulaciones fuertes y tu mente activa. ¡Empieza hoy mismo y descubre lo que tu cuerpo es capaz de lograr!