Actividad física y ejercicio en el paciente con artritis reumatoide

¿Qué es la artritis reumatoide?

La artritis reumatoide es una enfermedad sistémica de origen autoinmune que afecta principalmente las articulaciones. También puede causar inflamación en otros órganos y predisponer a enfermedad cardiovascular y aterosclerosis. Lo anterior quiere decir que, es una enfermedad en la que las defensas del cuerpo atacan por error células, tejidos y órganos, causando dolor e inflamación.

Su tratamiento debe estar enfocado en controlar todas las manifestaciones y consecuencias de la enfermedad, incluyendo la inflamación, cambios en la anotomia de las articulaciones, la pérdida de capacidad funcional y las comorbilidades.

¿Es posible hacer ejercicio?

Históricamente a los pacientes  con artritis reumatoide se les recomendaba reposo para “evitar el daño articular”. Hoy la evidencia científica ha demostrado lo contrario: la inactividad es más peligrosa que el movimiento.

La actividad física ayuda a regular el sistema inmune, lo que sirve para estabilizar la enfermedad. Además, es un tratamiento no farmacológico que no requiere trámites administrativos para su autorización. Está disponible donde y cuando tú quieras, y lo más importante es que, si haces ejercicio de forma regular, podrás reducir el dolor, la rigidez, la debilidad, la fatiga y la discapacidad que a menudo se asocian con la enfermedad.

El tipo de ejercicio debe adaptarse a cada paciente; en general, se recomienda que sea de bajo impacto, como la natación, el caminar o la bicicleta estática, y que se incorporen ejercicios de fortalecimiento muscular y de flexibilidad.

Mitos y realidades del ejercicio en artritis reumatoide

  1. Mito: El ejercicio desgasta las articulaciones inflamadas.
    Realidad: El ejercicio fortalece los músculos de soporte, reduciendo la carga y presión sobre la articulación.

  2. Mito: Si tengo una crisis debo guardar reposo.
    Realidad: El reposo prolongado aumenta la rigidez. Se recomienda movilidad suave y evitar el alto impacto.

  3. Mito: El ejercicio intenso aumenta la inflamación.
    Realidad: El ejercicio regular tiene un efecto antiinflamatorio.

  4. Mito: Caminar es suficiente actividad física.
    Realidad: Caminar ayuda y se requiere entrenamiento de fuerza para combatir el desgaste del cuerpo por la enfermedad.

  5. Mito: Si hay daño en las radiografías, es contraindicación para las pesas.
    Realidad: El entrenamiento de fuerza moderado y adaptado es seguro incluso cuando hay daño estructural.

El movimiento es medicina. Cada paso cuenta para mantener tus articulaciones fuertes y tu mente activa. ¡Empieza hoy mismo y descubre lo que tu cuerpo es capaz de lograr!

 

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